Esto es simple, voy a ser breve que tengo prisa. Cualquier tipo de asado que vayáis a hacer, de esos que se dejan unas horas antes con vino, limón, aceite, sal…  Hacedme caso…

Que necesitamos: Una jeringuilla grande de la farmacia (decidle que es para el cordero si os miran raro, os mirarán peor).

Que hacemos con ello: mezclamos bien lo que queremos meterle al bicho, aceite, limón, vino, brandy, lo que se os pase por la cabeza, lo introducís en la jeringuilla y poco a poco se le va inyectando a la carne, aparte de que es divertido hacerlo, a mí me gusta, si lo dejáis con ello dentro un par de horas antes de meterlo en el horno (lo cual es conveniente porque la carne tiene que estar a temperatura ambiente antes de ser cocinada), os vais a chupar hasta los pies de la silla. :)

Puede que no sea ético mezclar en un mismo truco a perros y niños, pero no me queda otro remedio ya que este truco “nació” a raíz de un problema que tienen muchos niños, (y adultos). Como ya sabéis existe en el mercado un producto, de venta en farmacias, que aplicado a las uñas, no evita que los niños se las muerdan pero desde luego se lo piensan dos veces antes de seguir, ya que el sabor que deja al contacto con la boca es realmente asqueroso.

Bien, pues ese mismo producto (no digo el nombre porque hay varias marcas, podéis preguntar en el establecimiento), si se aplica a esas partes de muebles (generalmente las patas) en las que vuestro perro (ese nuevo cachorrito adorable hasta que empieza a destrozar las últimas compras de Ikea) ha puesto todo su amor, y por consiguiente, sus dientes, conseguiremos que mire extrañado la pata de madera de sus amores, “sabes raro”, que luego mire a sus amos “¿qué me habéis hecho?”, que mire donde le dé la gana, la cuestión es que dejará de morder. Ojo, antes de aplicarlo, hacedlo en una parte que no sea muy visible, algunas maderas nobles pueden cambiar de color al contacto con los compuestos químicos.

También sirve para esos niños que muerden sin cesar las puntas de los lápices, bolis etc.

No, los pulgones no fuman, pero son tan molestos como si lo hicieran en tus narices. ¿Cómo eliminarlos? Un truco muy fácil enviado por Xesca Verd .

Necesitamos: Los fumadores, colillas. Los no fumadores, tabaco para liar. Agua caliente. Un recipiente. Un pulverizador, (no tiréis los vacíos de productos de limpieza como limpia cristales… etc. Una vez enjuagados nos servirán para esto y otras cosas, si no tenéis, apuntadlo en la lista de la compra para la próxima visita al “Todo a Cien”.

Que hacemos con ello: Una infusión, es decir, colocamos las colillas o el tabaco en un recipiente y le añadimos agua hirviendo. Dejamos unos minutos. Colamos, metemos el líquido en el pulverizador y a darle caña a esos bichos.

Para los que tenéis esos ceniceros con agua que acaban llenos de colillas con el agua convertida en un asqueroso líquido amarillento, ese líquido amarillento también sirve para matarlos.

No es broma ni un juego de palabras, lo he visto con mis propios ojos, bañeras y platos de ducha sucios… Restos de piel humana repartidos por toda la superficie, y cuanto más tiempo pasa, más se pega y llegas a escuchar excusas como “es que el esmalte ya no está” (No me extraña que se haya ido, asqueado).

Bien, pues dejemos de usar el bicarbonato exclusivamente para pasar los malos tragos estomacales de una resaca y manos a la obra.

Necesitamos: Guantes de fregar. Bote de bicarbonato común. Un estropajo. Agua caliente. (Sí, la del grifo de la bañera sirve).

Qué hacemos con ello: Nos ponemos los guantes (si les cuesta entrar poneos polvos de talco en las manos). Agarrar el estropajo, humedecerlo, echarle bicarbonato y a frotar con entusiasmo. Aclarar bien con agua caliente, y a ducharse/bañarse sin remordimientos.

Por cierto, aunque no es suficiente, ayuda mucho aclarar la superfecie después de cada baño ducha, será más fácil no llegar a esos extremos.

Este consejo tiene doble utilidad, por una parte, los cepillos de dientes deben reponerse cada cierto tiempo y no esperar a que parezcan un peluche despeinado. ¿Qué podemos hacer con los viejos? Mudarlos a la sección de artículos de limpieza de nuestra casa, cocina, baño, trastero. Ésa será su última morada antes de que aparezca otro sustituto. Y ¿para qué lo podemos usar? Para limpiar esas cosas que con un simple estropajo o trapo no llegamos.

Ejemplos: las juntas de las baldosas, los filtros de las licuadoras (siempre se quedan restos de fruta), los coladores finos (sobre todo si hemos filtrado algo pastosillo), seguro que se os ocurren muchas más ideas. :)

Inconveniente: Es IMPORTANTE no confundir el cepillo habitual con el que estamos usando para limpiar los restos de moho de la bañera.

La limpieza del microondas debe ser realizada al menos una vez a la semana, hay una forma de convertir nuestro sencillo microondas en uno más sofisticado con autolimpieza, es sencillo.

Qué necesitamos: Un recipiente apto para microondas, dos vasos de vinagre común, papel de cocina.

Qué hacemos con ello: Mezclamos en el recipiente los dos vasos de vinagre con otros dos de agua corriente. Encendemos el aparato a máxima potencia durante 10 min. Después de ese tiempo, lo retiramos con cuidado y pasamos el papel de cocina por el interior, quedará reluciente. :)

 Inconveniente: El olor a vinagre, pero tranquilos, se pasa.

¿Por qué vinagre? Porque es un desengrasante natural.