Muchas veces sucede que vamos de viaje y sobre todo en recintos cerrados nos quedamos con las ganas de sacar fotos ya que normalmente no dejan usar el flash y sin trípode quedan movidas. El flash suele dejar fondos oscuros y destellos poco atractivos. Un truco, que funciona sobre todo para hacer fotos de las cúpulas, bóvedas, altares y demás, es coger la cámara con las dos manos, pegar los codos al tronco, apoyarla firmemente sobre nuestro abdomen con el objetivo apuntando hacia la zona que queremos fotografiar y disparar, aparte de una perspectiva diferente, la calidad será mejor que si tiráramos a pulso sin apoyarnos en ningún sitio. Por supuesto que se puede apoyar en cualquier parte la cámara pero de ese modo las tomas son diferentes.
Gracias a Eva K. por enviar su consejo.

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