Cuando dejamos mucho tiempo una cacerola al fuego la base suele quedar totalmente negra de hollín por fuera, normalmente, si las limpiáramos a fondo desde el primer día no se nos iría quedando ese rastro tan difícil de quitar con el tiempo. Si queréis que vuelvan a estar como nuevas, un buen método es utilizar espuma para limpiar hornos, del mismo modo que se usan habitualmente pero echando la espuma en la parte que queremos limpiar, dejamos actuar un par de horas y después retirar con un estropajo de metal. (Ojo, para la parte exterior).

Otro problema suele ser el de las cacerolas que por dentro son blancas o las bandejas de horno de cerámica, para ello sólo hay que llenarlas de agua, echar un buen chorro de lejía y ponerlas a fuego lento unos minutos, se limpian solas.